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Published On: Thu, Oct 27th, 2016

Cuando la mamá delfín mató a su cría todo el mundo enmudeció. Pero ella lo hizo por amor

El amor de una madre por sus hijos es una de las emociones más intuitivas e intensas que existen, especialmente para los mamíferos, los cuales suelen cuidar a sus hijos de forma más activa que otras especies simplemente por instinto. Entre los animales más inteligentes, los delfines no son una excepción. Se sabe que estos animales desarrollan fuertes lazos con los miembros de su familia, protegen a miembros débiles o enfermos de su misma especie e incluso se conocen casos en los que delfines han salvado vidas humanas. Las madres delfín miman mucho a sus pequeños y son muy protectoras con ellos. Por esta razón, nadie podía entender por qué la delfín Lulu, que vive en el Acuario Público del Puerto de Nagoya en Japón, mató a su cría al poco tiempo de que naciera.

A photo posted by 港太郎 名古屋 (@mksbk) on


Lo que al principio parecía inexplicable y cruel puede tomar un poco de sentido si nos fijamos en las condiciones en las que vive Lulu. Esta delfín fue una de los incontables delfines capturados en la Bahía de Taiji en Japón. La mayoría de sus compañeros fueron asesinados en la misma bahía para usar su carne, pero Lulu fue capturada y encerrada en un acuario, donde, condenada a vivir en una piscina minúscula, la destinaron a pasar el resto de su existencia.
Los delfines son criaturas muy inteligentes con unos cerebros muy funcionales. La imagen de la masacre que vivió Lulu nunca se irá de su cabeza y, por supuesto, puede comparar la vida en libertad en el océano con la vida en cautividad a la que la habían condenado. Los delfines nadan muy rápido. Pueden alcanzar una velocidad de 50 km/h, permanecer bajo el agua durante 15 minutos sin tener que salir a tomar aire y sumergirse hasta los 300 metros de profundidad. Estas habilidades son totalmente inútiles en un acuario. Además, la pérdida de su familia debe de haber dejado heridas en su alma. Cuando Lulu dio a luz a su bebé, parecía estar decidida a ahorrarle una vida de sufrimiento en cautividad. ¿Cómo podía protegerlo a él si ella misma había estado viviendo como una prisionera? Poco después de traer a su bebé al mundo, lo mató. La esperanza nos hace pensar que fue un acto de amor de verdad, que quería proteger a su bebé del terrible destino que ella ya había vivido.

Teniendo en cuenta que ha habido otros casos como este, como el de la orca Tilikum de la que se habla en el documental “Blackfish”, no es de extrañar que haya surgido un movimiento a nivel mundial en contra de la captura de mamíferos acuáticos en tanques de acuario, que defiende que este tipo de vida no puede ser sana para ellos ni física ni psicológicamente. Según PETA, los delfines pueden vivir 40 ó 50 años en libertad, pero más del 80% de los delfines en cautividad mueren antes de alcanzar los 20. Las estadísticas son todavía peores en el caso de las orcas, las cuales pueden llegar a vivir 90 años en libertad, pero que en cautividad apenas si llegan a vivir más de 10. A pesar de que los famosos parques temáticos SeaWorld en Estados Unidos han anunciado que van a dejar de usar orcas en sus espectáculos, todavía hay muchísimos animales que siguen viviendo en cautividad en Estados Unidos y en todo el mundo. La organización protectora de mamíferos acuáticos WDC (Whale and Dolphin Conservation) tiene una petición activa para que las aerolíneas dejen de transportar delfines y otros animales marinos capturados en la Bahía de Taiji hasta otros países.
El hecho de que haya animales viviendo en estas condiciones simplemente para entretener a los humanos y para hacer negocio es totalmente incomprensible. Forzados a aprender trucos y castigados si se niegan a hacerlo, algunos animales se encuentran entre las cuerdas.

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Lulu no quería que su bebé sufriera este cruel destino y que no fuera capaz de nadar en libertad ni un solo día de su vida. El director del acuario donde Lulu está encerrada dijo que los animales pueden llegar a matar a sus crías porque no saben cómo ser unos buenos padres. Pero en libertad esto no ocurre. Con suerte, casos como el de Lulu ayudarán a que la gente entienda que los animales no pueden vivir en cautividad y que la práctica de los espectáculos forzados tiene que acabar. Estas preciosas criaturas se merecen ser libres.