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Published On: Fri, Jun 24th, 2016

¡Su familia pasó casi 4 meses junto al cuerpo de la chica embarazada hasta que ocurrió un mila…

La portuguesa Sandra Pedro vivía desde hace ocho años con su hijo en el barrio de Bragadas, Portugal. Cuando se dio cuenta de que estaba embarazada por segunda vez, acudió al médico.

Youtube Ana Cordova

Debido a sus antecedentes médicos, los doctores la alertaron sobre el enorme riesgo que corría por el embarazo. En el pasado, Sandra había sufrido una grave neumonía. Además, Sandra padecía problemas de corazón, e incluso había estado en coma. También le habían extirpado un tumor de los riñones. Aun así, la mujer de 37 años quería ser madre de nuevo y decidió correr el riesgo.

En febrero, una hemorragia cerebral la dejó al borde de la muerte en la unidad de cuidados intensivos. Por entonces, Sandrá ya sabía el sexo del bebé (niño), pero ya no podría ver cómo crecía su vientre.

Youtube Ana Cordova

El 20 de febrero declararon a Sandra oficialmente muerta, pero lo que pasó entonces nunca antes había sucedido en Portugal, y es algo muy poco común en el resto del mundo. En el momento de morir, los médicos le hicieron un último electrocardiograma y descubrieron que los signos vitales del bebé eran buenos. El corazón le latía fuerte y con normalidad. Los doctores se quedaron sin palabras.

Soprendidos por lo que vieron, los médicos decidieron enviar los resultados de las pruebas al Comité de Ética del Hospital de Lisboa. El Comité, junto con la familia de Sandra y la de Michael Angelo Faria (el padre del bebé) acordaron continuar con el embarazo para asegurar la viabilidad del feto.

Facebook Sandra Pedro

La familia al completo estuvo presente durante todo el proceso. Los familiares de Sandra fueron testigos de cómo su cuerpo sin vida funcionaba mediante aparatos. Fue un período angustioso para todos, pero la familia tuvo que ser fuerte en todo momento. Sandra estaba muerta, pero en su interior había otra vida.

Sandra se convirtió en una incubadora viviente, puesto que mantuvo a su hijo con vida. Mantener las funciones del cuerpo de la madre por tanto tiempo así como la circulación uteroplacentaria fue un gran reto para el equipo médico de más de ochenta personas, que trabajó día y noche.

107 días más tarde ocurrió “el milagro”: el bebé nació después de 32 semanas de gestación, con un peso de 2.300 gramos y unos signos vitales impresionantes para ser un bebé prematuro gestado en el útero de una madre fallecida. ¡Un verdadero fenómeno!

Este se trata de un evento sin precedentes para los doctores que participaron; algunos admitieron haber llorado. Actualmente, el bebé goza de buena salud. Tras la cesárea, se desconectaron los aparatos que mantenían a Sandra con vida, y el cuerpo de esta fue entregado a sus familiares.

Youtube Ana Cordova

Sandra fue una madre verdaderamente heroica, pues con su muerte dio vida a un nuevo bebé. Lourenço Salvado es el hermoso nombre que eligieron para el bebé.

Felicitaciones a todo el equipo de médicos involucrado en este caso excepcional. Le deseamos salud y alegría a Lourenço, “¡el bebé milagro!”.